DEPARTIR SOBRE MEDIACIÓN… CON PASCUAL

Estación de Atocha, siempre con encanto.

 Ese embarcadero antiguo formado y reformado para vertebrar cercanías y alta velocidad, núcleo urbano y verde invernadero, es el enclave en el que hablamos con uno de los referentes incuestionables de la mediación: Pascual Ortuño.

Incluso los recién llegados a la materia conocen a este Magistrado de la Audiencia Provincial de Barcelona y vicepresidente europeo de GEMME (Grupo Europeo De Magistrados Por La Mediacion); pues no en vano, en el eje cronológico de la historia de la mediación, los profesionales le sitúan en el paleolítico.

Por ello, inevitablemente, pivotamos desde la actual Ley de Mediación en Asuntos Civiles y Mercantiles. La conclusión es unánime: es la transposición de una directiva europea, y es necesaria. Pascual nos recuerda que las leyes deben facilitar el camino, y no obstaculizarlo, y nos indica que, en este caso, quizá se ha confundido la metodología de trabajo con el procedimiento al que se ha querido dar entidad.

Recordamos algunos elementos planteados en el anterior anteproyecto de ley de mediación, proyecto Caamaño, en el que se asociaba la obligatoriedad de la mediación a una determinada cuantía (6.000 euros). Pascual reflexiona acerca de la posibilidad de que se puedan asociar como intrascendentes aquellos asuntos que son de menor cuantía, pero también confirma el hecho de que la mediación es obligatoria en Europa en cuatro países: Inglaterra, Holanda, Alemania e Italia.

 De hecho, el autor del artículo “Métodos de racionalización de la litigiosidad” se remonta al “common law” anglosajón para hacernos entender cómo en Inglaterra, por ejemplo, la mediación se encuentra implantada de manera muy natural, poco a poco y en base a protocolos de intervención pactados entre los jueces y los abogados, y la experiencia desarrollada durante mucho tiempo. En Inglaterra la mediación es obligatoria en reclamaciones civiles inferiores a 15.000 libras.

Por todo ello nos confirma que quizá sea necesaria la transición de más de una generación para conseguir que la mediación se asiente en nuestra cultura como lo que es: un Método de Resolución Alternativa de Conflictos. Pero siempre respetando la importancia de una correcta formación de los profesionales, una continua actualización de sus conocimientos y la especial pulcritud a la hora de intentar garantizar unas prácticas realmente efectivas, reales.

Y como siempre más, mucho más. Palabras vestidas con estas imágenes. Gracias, Pascual.

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